MANIFIESTO HOMENAJE A LOS REPUBLICANOS PROVENCIANOS REPRESALIADOS EN LA POSGUERRA
28 y 29 de MAYO de 2005
Aquí estamos para rendir un homenaje de público reconocimiento y agradecimiento a aquellos cuya memoria hurtó la historia en su devenir. Somos conscientes de nuestra tardanza, de ahí la importancia de actos como el de hoy. Públicos y abiertos como la democracia que trabajaron y defendieron aquellos a quienes hoy honramos y recordamos como los padres auténticos, en nuestra historia, de la democracia española.
Sin rencor, con verdad, con claridad. Otros son los que siembran rumores y cosechan y venden falsedad en la memoria colectiva. Hoy aquí sale la memoria de la izquierda de las casas, abre las ventanas, abandona los corrillos discretos. Sin temor, con orgullo por aquellos que intentaron hacer de este pueblo, de tantos pueblos, unos lugares distintos, más democráticos, donde cupieran todos, incluso aquellos que ocupaban el mismo espacio físico y estatus que las mulas. Más libre y abierto, no necesariamente cercado por los de siempre.
Honor y dignidad aquí en la plaza pública, a escasos metros de la cruz de los homenajeados hasta la saciedad, tan cerca del granítico monolito fascista en honor a José Antonio. Honor y dignidad para aquellos que cayeron en los frentes con el Ejército Popular, como por ejemplo Juan José Ortega Pellejero, Manuel Santos Sevilla, Domingo Gabaldón Martínez, Pedro Martínez Martínez, Feliciano Casanova Sáez, Julián Moyano Haro y Elías Osma Martínez, cuyo nombre nunca ha sido recordado públicamente. O como los que lucharon con valentía y no murieron, como Manuel López, el abuelo de vuestra alcaldesa. O las 11 víctimas de los bombardeos de la aviación nazi de 1937, a un pueblo como este sin objetivos militares ni estratégicos.
Honor y dignidad a Alfonso Lezcano Gascón, secretario del ayuntamiento, a José Ágreda del Peso “El Mantero”de Izquierda Republicana concejal del ayuntamiento desde la proclamación de la República, torturados hasta la muerte, pagando con su vida su esfuerzo modernizador y democratizador. A Justo Solera López “Marrarre” de la Federación Española de Trabajadores de la Tierra de UGT, que corrió igual suerte que los anteriores en la Cárcel del Seminario de la capital provincial. A Gervasio, también de UGT que murió en su casa, tras una más de las muchas palizas que le propinaron en San Clemente y aquí, por la desgracia de compartir unidad militar con un provinciano fusilado en el frente al intentar desertar para ir a la España nacional.
A Joaquin López Alarcón, muerto en Mathausen, Austria, en 1943 a manos de los nazis con el beneplácito del fascismo español, su aliado. A su hermano Jesús y a Manuel Trilla que murieron muy poco después de volver de los campos de concentración franquistas.
A los Martí (Juan”Miti”, Emilio, Clodo…) auténticos protagonistas del movimiento obrero provinciano en el PSOE Y la UGT, a los Pudres, los Matilla, los “Petacas”, los Ortiz Calero, los Trilla, que hubieron de dejar el pueblo para siempre, A Juan Francisco Sauquillo y Ángel Campos del PSOE, A Esteban y Teodoro de La Fuente Jurado médico y maestro inhabilitados por la nueva España, y a tantos más cuyo esfuerzo parecía haberse diluido en el tiempo.
A los Alcaldes republicanos León Bonilla de la Fuente, Vicente Calero García y Fidel de Haro García entre 1931 y 1933. Y muy especialmente a los alcaldes de 1936 a 1939, Fabricio Huedo Martínez de Izquierda Repúblicana y Manuel Angulo Díaz, “el Minayero” de la Federación Estatal de Trabajadores de la Tierra de UGT, que tanto hicieron porque se mantuviera el orden y la república en el pueblo y tanto sufrieron luego por ello, el uno en Cuenca Uclés y Ocaña, el otro , ya en tiempos de guerrilla, en Carabanchel y San Miguel de los Reyes en Valencia.
Por último una referencia inevitable a la familia de laos “Macarios”, cuya memoria nos ha traído precisamente a esta plaza y no a otra, con un nombre propio Jacinto Perona Flores, de la federación española de Trabajadores de la Tierra y del PCE, víctima de palizas sin fin desde su regreso del frente hasta ya entrados los cincuenta. Así le agachó que no convenció la gente de orden. 15 años de palos y necesidad hasta poder con él, por desgracia ya no queda gente de su temple. Y como no mencionar a su sobrino Mario Perona Martínez (que murió por estas fechas hace 9 años) a quien le hubiera encantado, como bien sabéis, estar aquí hoy honrando a tantos tan injustamente olvidados. Él es también responsable directo de este acto y es su memoria a nosotros transmitida la semilla sembrada que nos ha hecho brotar aquí hoy.
Honor a la república y a quienes la defendieron. Como dirían los hoy recordados Salud y República a todos.
